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X. Prevención y control de la infección por SARS – COV-2/COVID-19

 

¿Cuáles son las recomendaciones para la atención de pacientes con o sin infección por SARS-Cov-2/COVID-19 en programas de atención domiciliaria?

 

 

Puntos de buena práctica:

Sobre la atención del paciente con sospecha o confirmación de infección por SARS-CoV-2/COVID-19 que se encuentran en atención domiciliaria:

  • Se debe evaluar previo al egreso hospitalario la idonei­dad del entorno residencial para el cuidado en el hogar. Se considera candidato para el cuidado en casa cuando existen las siguientes condiciones:

► Los cuidadores apropiados están disponibles en el hogar.

► A criterio del médico tratante el paciente tiene condi­ciones clínicas para recibir atención en el hogar.

► Hay una habitación separada donde el paciente puede recuperarse sin compartir espacio inmediato con otros.

► En caso de no poder tener una habitación separada se seguirán los lineamientos propuestos en la guía de MinSalud.

► Los recursos para acceder a alimentos y otras necesi­dades están disponibles.

► El paciente y otros miembros del hogar tienen acceso a EPP apropiados y recomendados (mínimo, guantes y mascarilla) y son capaces de adherirse a las pre­cauciones recomendadas como parte de la atención domiciliaria o el aislamiento (higiene respiratoria y etiqueta para la tos, higiene de manos).

► No hay miembros del hogar que puedan estar en ma­yor riesgo de complicaciones de la infección por CO­VID-19 (por ejemplo, personas mayores y personas con afecciones crónicas graves, como el enfermedad cardiovascular, enfermedad pulmonar y diabetes).

  • Evaluar si el paciente y su familia son capaces de adhe­rirse a las recomendaciones como parte del aislamiento de atención domiciliaria (p. ej. higiene de manos, higiene respiratoria, limpieza ambiental, limitaciones en el movi­miento alrededor o desde la casa). En caso de evidenciar que no lo son, debe postergarse el egreso y garantizar nuevamente educación previa al egreso.
  • Se le debe brindar al cuidador principal toda la informa­ción referente a la identificación de signos de alarma, EPP, recomendaciones de limpieza y desinfección del entorno, así como medidas de aislamiento y manejo de residuos.
  • El paciente y la familia deben recibir apoyo continuo edu­cación y monitoreo por parte del equipo a cargo.
  • El personal domiciliario que atiende pacientes con sospecha o confirmación de infección por SARS-CoV-2/COVID-19, debe hacerlo en horarios cruzados, según recorrido.

Puntos de buena práctica:

Sobre la atención del paciente sin infección confirmada o sospechada por SARS-CoV-2/COVID-19 que se encuentran en un programa de atención domiciliaria:

  • Antes de cualquier valoración presencial, se debe realizar interrogatorio telefónico dirigido a síntomas que hagan sospechar infección por SARS-CoV-2/COVID-19 tanto para el paciente como para las personas con las que vive, como parte de la tamización en los programas domicilia­rios en fase de mitigación de la pandemia. (Ver Tabla 7. Cuestionario de valoración de riesgo para COVID-19)
  • En caso de presentar síntomas sugestivos en esta tamiza­ción telefónica, se considerará su valoración por el equi­po que atiende pacientes COVID positivo, con todas las medidas correspondientes, incluyendo EPP, además de hacer la toma de muestras.
  • En caso de identificar síntomas durante la atención en el domicilio, que hagan sospechar infección por SARS-CoV-2/COVID-19, se realizará la intervención programa­da con los EPP correspondientes, la notificación de caso sospechoso y se garantizará la toma de muestra para diagnóstico.
  • Categorizar los pacientes por prioridad según las necesida­des médicas y disminuir el contacto físico en el domicilio por parte de los profesionales de la salud a los pacientes con estabilidad clínica y sintomática y sin necesidades agudas.
  • La atención presencial de los profesionales en el domici­lio se debe brindar sólamente en caso que se identifique sufrimiento relacionado con enfermedad (física, emocio­nal, espiritual, social) que no pueda ser controlado por teleorientación, y requiera intervención presencial.
  • Al momento de realizar la atención presencial, la visita deberá ser realizada por un único profesional (médico/ enfermera/psicólogo/trabajador social) en función de las necesidades.
  • Se deben promover en los programas de atención domi­ciliaria la telemedicina, teleapoyo o teleorientación por parte de los diferentes profesionales para brindar sopor­te a los pacientes y sus familias, idealmente con disponi­bilidad 24/7.
  • Actualizar documentos de voluntades anticipadas y esta­blecer rutas de atención dentro de la red de la prestación sin exposición al ámbito hospitalario con contagios de SARS-CoV-2/COVID-19, para la respuesta oportuna ante necesidades de difícil resolución en domicilio.
  • Se deben trabajar en estrategias para garantizar la dis­ponibilidad y el acceso a la medicación necesaria para el alivio sintomático y el control de sus comorbilidades.
  • El acompañamiento al paciente y su familia durante la fase final de la vida de enfermedades crónicas oncológicas y no oncológicas seguirá́ siendo una prioridad dentro de la atención y se requerirá́ presencialidad en la atención.
  • Informar a la familia sobre la regulación actual en rela­ción a los procesos funerarios con limitada participación de las familias en los rituales.

 

 

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